Voy caminando sigilosamente por el bosque, bastón en mano y con el oído atento. Llevo media hora escuchando sonidos alrededor de mi, y al ir sin compañía, mi mente cambia de canal. Paso del programa familiar "Un paseo por el bosque Gallego con su amigo Francisco Alarcón", a la serie policíaca/sobrenatural "Cuando las bestias del bosque atacan: Sin Censura!".
Me detengo en seco, y analizo mi entorno. Llevo más de 6 horas metido en este bosque y todo sigue viéndose igual. Verde, verde, verde. Escucho ramas quebrándose a mi derecha. Algo se mueve y, con tanta naturaleza bloqueando mi campo de visión, no tengo la certeza de qué es lo que me acecha desde este bosque, justo a mitad de Galicia. Los famosos lobos, jabalíes y brujas llevan en mi mente más de una semana. Los osos llevan un par de días. No lo sabía, pero aquí en Galicia SI existen osos. Son pocos, pero los hay.
Sigo inmóvil y a la espera de más sonidos o algún movimiento visible. Nada.
Reanudo la marcha y a los 3 segundos vuelvo a escuchar unas ramas quebrándose. Esta vez el sonido proviene de un lugar más cercano, 5 metros máximo. Me detengo, esta vez con las piernas tensas y listas para soltar patadas contra lo que sea que se me ponga enfrente; yo sé que serían inútiles contra cualquier bestia hambrienta, pero igual y a una bruja le rompo la escoba.
Otra rama se rompe, esta vez en un lugar a mis espaldas, aún en el lado derecho del sendero. Volteo y escucho como truena mi dedo pulgar al apretar mi bastón anti-lobos y prepararme para ser atacado por un gato negro. El último que ví no me hizo nada, pero puede que haya vuelto con sus camaradas, buscando la venganza. Levemente sonrío al recordar como me asusté aquella vez por un gato que me veía raro. Al oir el crujir de otra rama, una cosa es segura. No se trata de un gato. No se trata de una bruja. No se trata de un jabalí. Tampoco se trata de un lobo. Esto es más pesado, más grande. Escucho su respiración, un resoplido ronco y constante, que hace notar un apetito de varios días, apetito por una presa de buen tamaño. Tres o cuatro resoplidos roncos, y un gruñido fuerte. La secuencia se repite varias veces, resoplidos y gruñidos, pero no veo al oso. Yo sé que se trata de un oso. Es una de esas certezas que se tienen pocas veces en la vida. Ramas crujiendo a mi alrededor, resoplidos, gruñidos y una figura café que repentinamente veo de reojo. Ya valí guacamole*.
Todos mis músculos se preparan, la tensión es increíble, la adrenalina me quema por dentro, las venas y arterias me arden, mi corazón se acelera a un ritmo que siempre me ha gustado. Comúnmente busco la emoción y el peligro, pero no estoy acostumbrado a que el peligro me busque a mi. Ya valí guacamole*.
Más crujir de ramas, resoplidos, gruñidos, figura café, ramas, resoplidos, gruñidos, figura café. Todo empieza a dar vueltas y los gruñidos cada vez suenan más cercanos y frecuentes. Más gruñidos y menos resoplidos y crujir de ramas. Siento que el oso está a mi lado, casi casi gruñéndome al oído, pero no lo veo. Todo sigue dando vueltas.
Se me empieza a nublar la vista y pierdo la sensación de sostener el bastón. Ni siquiera siento que estoy de pie, simplemente siento que todo a mi alrededor gira, y el constante gruñido me saca de quicio. Ya valí guacamole*.
Intento golpear al oso, que siento está a mi derecha. Está a mi derecha porque lo escucho, lo escucho porque está a mi derecha. Todo se vuelve confuso.
Aaah!...
..........
..........
..........
De nuevo, un movimiento repentino a mitad de sueño me despierta. Todo está a oscuras, estoy sudando frío, viendo el techo de la tienda de campaña sobre mi cabeza, oscilando por el viento nocturno de Negreira. El oso no es más que un señor de Bilbao que está durmiendo al lado, roncando a intervalos cada vez más frecuentes, con un ojo medio abierto, y la boca abierta en todo su esplendor. Un rastro de saliva escurre de su boca y otro fuerte ronquido termina por despertarme completamente.
Mentado hospitalero. Me hizo dormir afuera, en las tiendas de campaña, y me tuvo que tocar Baloo, el oso de El Libro de la Selva, como compañero de habitación.
Tantos días en el Camino hacen que hasta en mis sueños recorra los bellos y a la vez misteriosos senderos de Galicia. Y aún en mis sueños tengo mis "Cambios de canal".
Pues ahora he cambiado de canal otra vez. Pasé del programa "Cuando las bestias del bosque atacan: Sin Censura!", al reality show "Big Pilgrim: La vida de un peregrino"
*"Ya valí Guacamole" hmmm. Esta expresión es nueva, nunca la había utilizado.
Ese "cambio de canal" siempre me sucede en el Camino. Desde el principio lo noté y aún ahora me sigo sorprendiendo.
Existen 2 tipos de cosas en mi Camino, por así decirlo; usando términos algebraicos, Constantes y Variables.
Constantes = pase lo que pase, no cambian.
Variables = cambian... y punto, jeje... solo cambian... no voy a explicar más... es así de simple.
Mis constantes son, en pocas palabras, las ganas de seguir Caminando, cumplir mi objetivo, llegar en buen estado, llámese VIVO, y apreciar todo. Esas constantes, y otras que en este preciso momento no voy a recordar, no son tangibles. Son deseos, ilusiones, promesas y todo ese tipo de cosas que uno inventa, sólo para hacer que una actividad tan simple como caminar se convierta en un acto con sentido, más allá del sentido práctico.
Mis variables son, en muchas palabras, porque son más numerosas, el clima (humedad, temperatura, nubosidad, lluvia, sol, viento y pfff todo eso...), mi estado físico (piernas adoloridas, pies destrozados, espalda molida, estómago indispuesto, sueño, hambre, o la ausencia de todos estos factores...), el número de peregrinos que van a mi paso, el grado de inclinación de los senderos, la cantidad de árboles a mi alrededor, el lodo, piedras o asfalto que esté pisando en ese momento, el tiempo que lleve sin comunicarme con mi familia y amigos, la forma en la que fuí tratado por determinado hospitalero/funcionario/policía/tendero/bartender... e infinidad de detalles en los que uno piensa cuando camina tanto tiempo, no habla, y deja volar su imaginación - jejejejejeje si, si, como en el programa de Barney "dejen volar su imaginación!"
¿Qué tienen que ver estas Variables y Constantes con el "cambio de canal"?...
¿Por qué Bala sale con sus fumadeces cuando puede explicar las cosas de una forma más sencilla?
¿Por qué seguimos leyendo sus rollos, confundiéndonos y teniendo que regresar unos párrafos atrás para poder entender lo que quiere decir?
¿Por qué seguimos viendo las consecuencias del Calentamiento Global y seguimos sin tomar medidas drásticas, restándole importancia a algo que va a marcar la vida de nuestros descendientes?
¿Por qué el programa de Otro Rollo salió del aire?
¿Por qué las calles de Juárez se llenan de baches cada vez que caen 3 gotas de lluvia?
Ey, ey, ey, ey, eeeeeey!!!... Calmados!!!
De una en una!... no sean avorazados!!!... dejenme respirar, pensar y responder antes de preguntar otra cosa!... Calma fieras!!!
De todas sus preguntas, sólo tengo respuesta para una... la primera...
Para las otras solo digo "Sin comentarios".. jeje
Entonces, ¿Qué tienen que ver estas Variables y Constantes con el "cambio de canal"?
Lo explicaré rápidamente (o intentaré hacerlo, a ver que tal sale... porque, permítanme aclarar que todo esto, en cuanto sale de mi cabeza, lo escribo... entonces ni lo analizo ni nada... es a lo que comunmente se le conoce como diarrea mental)
(ah!... y disculpen si ese comentario sonó algo grotesco... el Camino me trastorna... jaja)
En otros posts que he publicado, he descrito la forma en que mi estado de ánimo cambia a lo largo del día.
Ahora voy a describir un día común en la vida de un peregrino mexicano de 21 años, pecoso, llamado Francisco, medio simpático, desordenado, un tragón y bebedor, a quien le gusta escribir y leer, ver películas, largas caminatas por la playa y toda esa bola de cursilerías, jejeje...
Con ésto quiero dar a entender que todos los peregrinos vivimos el Camino a nuestra manera. Cada uno tiene su propia forma de caminar, comer, platicar, dormir. Todos tenemos una rutina y hábitos propios y, si yo fuí un peregrino descuidado y flojo, no todos se comportaban igual. Je Je.
Entoooooooonces...
Despierto lagañoso y greñudo.
-Ahm chin bugh rommmm fuuuuhh... buaaaahhh... - balbuceo mientras me despido de uno de los tantos sueños bizarros que he tenido durante la última semana.
Termino de balbucear y me doy una cachetada. ¿Por qué? No sé.
Al tercer intento logro enderezarme en el interior de la tienda. En voz muy baja hago corajes e insulto a Baloo, el señor de Bilbao. Le dirijo una que otra seña para desahogar mis molestias por tan mala noche que he pasado y gateando salgo de la tienda de campaña.
Me duelen las piernas, las rodillas las tengo medio tensas, pero por costumbre sé que después de un par de minutos de calentamiento, voy a estar listo para correr un maratón. Camino a paso tortuga, esquivando mochilas, otras tiendas de campaña, montones de botas, y peregrinos que no fueron tan "afortunados" como yo y tuvieron que dormir a la vil interperie. 50 peregrinosMe dirijo hasta el baño del albergue.
Me veo en el espejo, al lado de un señor cincuentón que se rasura con su máquina de afeitar de 4 baterías AA y 5 kilos-peregrino de peso (su peso regular no ha de ser de más de medio kilo, pero cuando uno tiene que cargar algo todo el día, se multiplica su peso por 10, y se crea una nueva medida, el "kilo-peregrino"... jeje ese me lo inventé yo).
Veo al señor, me veo a mí. Veo al señor, me veo a mí. Veo al señor, y recuerdo que llevo 2 semanas sin rasurarme. No importa, no confío en las máquinas esas. Son del diablo, jeje.
Medio me lavo la cara. Medio me despierto. Medio intento peinarme. Medio me doy cuenta que mejor me pongo el gorro que traigo y me olvido de mis greñas rebeldes. Regreso, caminando a paso no tan tortuga, a mi "cama" y empiezo a ordenar mis cosas para empezar la jornada de camino. Enrollo a oscuras el saco de dormir que traigo (sleeping bag para ustedes, yo que soy español lo llamo saco de dormir, jeje), lo amarro a mi mochila, guardo mi "almohada" y, cargando mi mochila y mis botas, salgo de la "habitación", dejando que Baloo y sus amigos peregrinos sigan durmiendo y roncando como osos en plena hibernación.
En el pasillo del albergue, o en el rincón menos concurrido que encuentre, me siento y empiezo a ponerme las vendas en tobillos y espinillas. Es una rutina que llevo haciendo durante las últimas 2 semanas, durante las cuales he lavado esas vendas sólo una vez. Ya se imaginarán como han de apestar a crema anti-inflamatoria, sudor y polvo. Pero "soy un peregrino, y puedo hacer lo que se me antoje". Esa es mi nueva doctrina en la que llevo trabajando un par de días.
Los otros peregrinos/as me brincan en su camino al baño o a la cocina. Empieza a aumentar el tráfico en el albergue al despertarse todo mundo. Puede que sea porque todos han descansado lo suficiente y ya estan listos para caminar. O también puede que sea por el grupo de 6 chavos españoles que están contando chistes "matutinos", en plena habitacion, y se están riendo como si estuvieran en el show de Polo-Polo. "Matutinos" entre comillas, porque todavía es de noche. Son las 5:50 a.m.
Con las vendas colocadas adecuadamente, y las botas puestas con la tensión adecuada en las agujetas, me dirijo a la cocina. Es un desmadre total y desisto de mi idea de tener un desayuno decente. A punta de codazos y "con permisos", me preparo un café tibio y muy cargado. Buen Camino a todos... yo me voy!
Saliendo del albergue, al estirar las piernas y prepararme para caminar, me siento indefenso.
- Ah jijo!... mi bastón anti-lobos!... - le digo a mi mano derecha, y regreso a mi litera a buscar tan importante herramienta de Camino.
Bastón en mano, y con las piernas listas para el tan ansiado maratón en cámara lenta al que me voy a dedicar, empiezo mi camino del día (o de la noche, en este caso, porque aún sigue sin amanecer).
Al salir del pueblo, cuyo nombre va a ser difícil recordar 2 días después, me adentro en el bosque. Una mezcla de indecisión y miedo me llena. Empieza el conflicto entre el Bala-precavido y el Bala-impetuoso.
- Wey, ¿estás loco o que? Todo está a oscuras, la niebla no te deja ver más allá de 5 metros delante de tí, la linterna que traías hace una semana ha de estar tirada en el camino, 120 kilómetros dirección este, y quieres que entremos en el bosque de Blanca Nieves, OTRA VEZ, PERO AHORA DE NOCHE. ¿No leíste las advertencias sobre los peligros de caminar de noche y en solitario por estos lados? - dice Bala-precavido.
- Nah, no seas nena. ¿Qué te puede pasar? Es simplemente un montón de árboles amontonados a lo bestia, con sonidos raros de vez en cuando, una neblina tan densa que sientes que vas caminando por las nubes. Y, ¡es más! Ve el lado positivo. Está a oscuras, no te vas a quemar más. Ni calor hace. Y con el vaho (vapor, aliento) que sale cuando respiras y caminas, puedes hacer CHU-CHU y sientes que eres un trenesito. ¿Ves? ¡Que padre caminar de noche por el bosque! - responde Bala-impetuoso, deseoso de aventura, peligro e historias que contar a su madre y abuelas para que se asusten y lo regañen por hacer tonterías.
Y así dura un par de minutos la discusión, tras lo cual, como de costumbre, gana Bala-impetuoso y se adentra a paso rápido en el bosque. Bala-precavido sólo ha ganado una sola discusión. Y gracias a Dios la ganó, jeje.
(En Portomarín, Bala-impetuoso sugirió brincar desde un puente al río. Una pequeña caída de 10 o 15 metros, en un día muy caluroso. Pero, a punta de fregazos, insultos y mentadas de madre, Bala-precavido hizo entrar en razón a Bala-impetuoso, y siguieron caminando. Acalorados...)
(¿Bi-polar?... Un poco...)
A la hora de caminar por el bosque escucho un gruñido. Bala-precavido sonríe nerviosamente - ¡Te lo dije animal! Pero no, como siempre ahi vas buscando la forma de matarnos a los dos... - le reclama a Bala-impetuoso.
Falsa alarma, la bestia que gruñó fue mi estómago, el café tibio salió tan rápido como entró. Tengo hambre.
Una hora después, con un poco más de luz, pero con la misma cantidad de neblina a mi alrededor, mi estómago ha de haber espantado a todas las creaturas del bosque con sus fuertes gruñidos. Un poco de mal humor empieza a salir a flote, y me siento ansioso de llegar al primer bar o panadería que vea abierto y comer algo consistente. Llevo bastantes días sin llevar comida en la mochila. Hmmmm. TENGO HAMBRE!
Media hora y ningún pueblo. Llevo rato sin ver las flechas o señales comunes en piedras y árboles. Mmm... Ningún peregrino a la vista, nada que me indique que voy por el camino correcto... Ya me perdí... jeje... No me importa...
Mi mente empieza a recordar los planes que llevo desarrollando bastantes días. Mi boca va cantando una canción de Pedro Infante pero, al olvidar la letra, termino cantando una de los Tigres del Norte. Mis piernas siguen caminando por su propia cuenta, esquivando piedras, y brincando en todos los charcos que veo en el sendero. Mis botas son a prueba de agua, entonces soy libre de divertirme en el lodo y arroyos, como cuando era niño. He cambiado de canal. O más bien estoy cambiando de canal o programas a lo tonto. Pasando de "Big Pilgrim" a "Cine de Oro Mexicano", después a "MTV Norteño" y terminando en "Indi-Bala Jones y los charcos Gallegos". Todo es un caos. Pero, después de 31 días de caminata continua, ¿Qué se puede esperar?
Es 15 de Agosto, mi día 32 de camino, y estoy cumpliendo un mes de haber comenzado el Camino de Santiago (lo comencé el 15 de Julio). También estoy casi a mitad de Camino entre Santiago de Compostela y Finisterre.
He tardado mucho en escribir esta parte del Camino...
Falta de tiempo, flojera, andar como loco de ciudad en ciudad, tragando como rey, durmiendo como bebé, de estaciones de autobuses a estaciones de trenes, de estaciones de trenes a aeropuertos... estoy cansado de tanto movimiento a más de 10 kilómetros por hora... no estoy acostumbrado, jeje... y por eso no se me antojaba escribir... pero aquí estoy!
Va a ser algo tardado, y lo voy a hacer en 2 o 3 partes...
Me siento como los tipos de las películas de Harry Potter, que van a dividir la séptima y última parte en 2 películas diferentes. ¿Es largo y necesitan mucho tiempo para abarcar todo el libro?
Nah!... Yo digo que, como es la última parte de la saga de Harry Potter, desean exprimirle hasta la última gota de ganancias a la franquicia cinematográfica, y la van a hacer mucho de emoción. Al fin y al cabo, después de esa película, se les acaba el teatrito... y a buscar otra fuente de oro!
Así le hago yo... entonces esperen a que me decida a explicar con lujo de detalles todos esos días... porque después de terminar de narrar el Camino, ya no voy a tener muchas cosas interesantes que escribir...
O si...???
Quien sabe, jeje... por mientras una sola palabra...
ULTREIA!
Ah, por cierto... ya casi me ven... ya voy... ya voy... ya me siento en casa...
:)
viernes, 29 de agosto de 2008
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2 comentarios:
Hijo mio sin duda el don de la locura te sigue acompanando ...no te creas,te comento que es Viernes ,dia dificil para mi...mil y una broncas ,GAD todo bien y al terminar la jornada recibo tu blog...sin duda salvo el dia, me he reido como un loco...definitivamente los diez minutos en lectura mejor invertidos en mucho tiempo...FELICIDADES y gracias por compartir ese don.
IV
Corazon:
De nueva cuenta, gracias por seguir deleitandonos con tus relatos. Ya ire haciendo un fideicomiso para publicar algun dia un libro tuyo...
Sigue adelante en tu camino... nosotros por siempre junto a ti.....
Te amo....
Mama
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